Nuestros lectores conocen la línea editorial seguida por MFONLINE sobre las cuestiones políticas que han afectado y afectan concretamente al sector ferial y a su industria de servicios. Lo hemos hecho y continuamos en ello. Tal vez, como ningún medio, hemos denunciado la Burbuja Inmobiliaria desatada por la construcción política e indiscriminada de recintos feriales y palacios de congresos (sin el menor análisis de rentabilidad) que hoy campan por la geografía de nuestro país como enormes cubos blancos desiertos y obras faraónicas póstumas.
O el último despropósito: ¡construir una pista indoor de atletismo! en el único pabellón de la feria de OURENSE, restándole 17 semanas de actividad y obligando al sobrecoste de cubrir la pista en cada montaje. Si, leyeron bien.
Los sucesos de Barcelona entran dentro del riesgo imprevisible - comercialmente hablando -  de los negocios de Fira Barcelona; ese riesgo es tan imprevisible como las restricciones a sus emprendimientos en Qatar o en Cuba producto de situaciones políticas internacionales externas.
La situación actual nada tiene que ver con la cuestión ferial, que obviamente vivirá un período de incertidumbre producto de aquel riesgo imprevisible que soporta cualquier feria internacional en sus salones.