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IBERWINE 2010 El equipo de cuadrifolio resolvió la feria con un diseño práctico de arquitectura ferial al servicio del producto, el expositor y el visitante
Publicado el 17. jun, 2010 en Ferias
Desde hace muchos años hemos sostenido la necesidad de innovar en el área de los stands llamados modulares, esas cajas de zapatos uniformes han sufrido pequeñas variantes en el tipo de estructura, en los colores de panelería, cenefas curvas con sus clásicas letras de palo negras, y casi ninguna en iluminación donde se continúan utilizando obsoletos cuarzos, etc.
Resulta evidente que en el razonamiento planteado se conjugan una serie de factores, en la actualidad los COSTES; y también el principal protagonista de toda feria: el tipo de PRODUCTO. En ara de aquellos se “justifica” el sistema modular (que por cierto continúa con sus costes en caída libre) y ha determinado tipo de productos les va “la caja de zapatos”, tal vez porque el empresario que ha renovado su línea de productos, en un ahorro mal entendido, no considera necesario renovar su imagen expositiva.
Y hete aquí que en IBERWINE 2010 (25 al 27 de mayo en Valladolid) encontramos un concepto de diseño de feria original dónde el PRODUCTO es el PROTAGONISTA y el stand TIPIFICADO estaba en las antípodas del MODULAR por todos conocido.
Los stands TIPIFICADOS en dos superficies 9 o 25 metros cuadrados, reunían características técnicas comunes: su parte más alta el almacén 2.00x1x1m los mostradores 0,90m, los paneles divisorios utilizados como expositores entre stands 1,20m. La embocadura individual era de 1.20m. El color de todo el stand: blanco.
El concepto de diseño minimalista e igualitario.
“El concepto del diseño debe corresponder a la necesidad del visitante…“
Esa fue la primera respuesta de Paco Siles Saiz y Manolo J.Télles López, dos de los directores de cuadrifolio, realizadores de la feria y del nada convencional diseño, ante la pregunta de las razones que les habían hecho llegar a tan original propuesta.
Tanto Paco como Manolo continuaron con su sólida argumentación:
“…y el visitante lo que quiere es no perder el tiempo, necesita interpretar que expositores conocidos verá y que nuevos expositores-producto le pueden interesar.
La feria como concepto ha tocado techo, luego hay que renovarla en el diseño y en el marketing ferial.
Por ello el diseño que adoptamos en la planimetría general y en los stands en particular, hace que el visitante planifique una visita lógica pueda recorrer la feria en el menor tiempo posible. En el caso de Iberwine la esencia de la relación entre visitante-expositor consiste en la cata de un producto y en las relaciones comerciales de ir a lo esencial, lo demás es lo superfluo. Se conoce todo el mundo y los compradores internacionales vienen muy bien informados a Iberwine. La búsqueda de oportunidades de negocio con bodegas de diferentes zonas vitivinícolas menos conocidas hace más productiva la visita.
Un detalle que impusimos luego de pensar y discutir largamente sobre él, es el de la igualdad expositiva: todos los expositores se trataron con el mismo rasero, la gran bodega o la bodeguita emergente recibieron el mismo tratamiento y las mismas opciones al contratar sus espacios”.
El resultado de tan original solución le dió a toda la feria una transparencia visual muy poco usual, se la veía y percibía desde el ingreso como un conjunto integrado, dónde los pasillos interrelacionaban la circulación sin paredes que impidiesen ver al otro lado, ni adelante ni atrás, la visual de todo el pabellón si uno giraba sobre si mismo era de 360º, algo realmente novedoso como concepto y solución.
El producto es el gran protagonista
Por último el diseño de los stands tipificados le da el protagonismo al producto en este caso el vino y su cata. Carteles normalizados indicaban claramente el nombre del expositor y su Web, se utilizaban las paredes del almacén como soportes mínimos de textos y posters, las paredes divisorias como expositores, una mesa y cuatro sillas standard servían para finiquitar negocios. Atender al comprador profesional (léase cata) se hacía del otro lado del mostrador en el exterior, donde se producían también encuentros y corrillos en torno a los caldos servidos en las clásicas copas de cristal.
Chapó entonces al equipo de cuadrifolio por haber resuelto una feria con un diseño práctico al servicio del producto, el expositor y el visitante y por romper con las soluciones tradicionales que tan lejos están de ser arquitectura ferial.
- Paco Siles Saiz (izq.) y Juan Useros
- Cristina Alcalá, directora técnica de Iberwine
- Manuel J. Télles López

















