Manuel Sarti, un profesional de ferias, nos cuenta sus vivencias y experiencias en el desarrollo histórico de IFEMA

Publicado el 19. abr, 2010 en Entrevistas

Con más de 2.000 ferias gestionadas a lo largo de más de 40 años y con una escuela forjada trazo a trazo desde la propia experiencia, Manuel Sarti, subdirector general de IFEMA, ha sido uno de los principales artífices del éxito de esta institución, hoy considerada la primera organización ferial de España y una de las primeras de Europa. Y ello, gracias a su férrea constancia y a su inagotable inquietud por construir desde la base todo un legado de conocimiento en torno a la gestión ferial.

Manuel Sarti - © Pablo Messegar/IFEMA

Manuel Sarti - © Pablo Messegar/IFEMA

MFFC – Estimado Manuel, dentro de una actividad tan compleja como la desarrollada por una institución ferial, algo que tú conoces en profundidad, queremos recrear algunos aspectos que marcaron positivamente el futuro de las ferias madrileñas partiendo desde aquel momento de hacer ferias en Madrid pese al Decreto del año 43.
Por entonces IFEMA contaba con la Casa de Campo y el desaparecido Pabellón de la Cámara de Comercio, en el Paseo de la Castellana. Allí nacieron: Fitur, Matelec, Impact y otras ferias.
Cuéntanos sobre los comienzos de todo aquello y sobre tu incorporación al proyecto.
MS – Mis inicios se sitúan en 1964, año en el que la Cámara de Comercio de Madrid inauguraba el Palacio de Exposiciones del Paseo de la Castellana, -situado junto a la antigua ciudad deportiva del Real Madrid- cuya gestión me fue asignada hasta 1979. Ese año, Adrián Piera, presidente por aquel entonces de la Cámara, y principal impulsor de la creación de IFEMA, me ofreció la posibilidad de incorporarme al nuevo proyecto que comenzaba a perfilarse y que estaba destinado a dotar a Madrid de una institución ferial de alcance.
Fue ahí cuando comenzó a gestarse la creación de IFEMA apoyada por los organismos que hoy la integran (Diputación de Madrid, hoy Comunidad de Madrid; Ayuntamiento, Cámara de Comercio e Industria y Caja Madrid), participando desde entonces como subdirector general, tanto del desarrollo de su estructura organizativa como del de su fondo de negocio. En paralelo comenzaron las mejoras de los recintos de la Castellana y de la Casa de Campo, cedidos por el Ayuntamiento y la Cámara, hasta que IFEMA dispusiese de sus propios recintos feriales, objetivo prioritario del proyecto y condicionado al menor tiempo posible.

Durante los años 80 a 90 se crearon ferias muy importantes que hoy forman parte destacada del calendario de IFEMA, como FITUR, ARCO, el REGALO y SICUR, entre otras, hasta completar una cartera de al menos 30 ferias, que a pesar de la precariedad de las instalaciones de la Casa de Campo, tomaron un fuerte impulso.

P- Aún recuerdo las colas de los camiones en la legendaria rampa del Pabellón de Cristal y sobre todo, ante la necesidad de mayor superficie expositiva la utilización de carpas –que frío hacía allí adentro durante los montajes invernales – ¿Fueron ustedes o el SIMO los primeros en utilizarlas?

R- Hay que destacar, en aquel momento, las condiciones en las que en estos antiguos recintos se llevaban a cabo las ferias. No solo en lo relativo a la calidad y cantidad de los servicios de las propias instalaciones, sino también a la escasez de recursos con los que se realizaba el montaje de las ferias. Es extraordinariamente llamativa la evolución que se ha producido en este sentido, hasta el punto de que antes no había otra posibilidad más que construir y adaptar cada pieza de montaje en el propio espacio, con el trabajo de distintos oficiales e interminables horas de trabajo, mientras ahora con la única intervención de un montador y en el menor tiempo posible, se realiza la instalación de complejos montajes prefabricados.
A esa dificultad se sumaba la escasez de metros cuadrados, que en el caso de las ferias que iban tomando cuerpo con mayores exigencias de espacio, llevaron a IFEMA a la necesidad de montar carpas por cualquier sitio del recinto donde había disponibilidad de espacio. No obstante lo que hay que extraer por encima de todo de estos diez primeros años de andadura, es el éxito que alcanzó la Institución Ferial de Madrid con todas sus ferias, lo que nos permitió en 1991 trasladarnos a la Feria de Madrid, con una cartera de ferias muy importante que diera contenido y posibilidades de expansión a esta nueva etapa de la institución.
Sin lugar a dudas ese fue el espaldarazo que necesitaba IFEMA para desarrollarse, y generar proyectos de los más diversos sectores industriales y económicos, hasta llegar a un numero que ronda los 80 certámenes, y que desde entonces mantiene en la actualidad.

P – Recuerdas cual fue la primera feria que se realizó en el Pabellón de la Cámara de Comercio ¿Y la última?

R – La primera feria celebrada en el pabellón de la Cámara de Comercio fue en octubre de1964, inaugurando el espacio una exposición técnica francesa. La última fue IBERJOYA celebrada en febrero de 1991.

P – Manuel Coronado era por entonces el director general y Antonio Losa ejercía de Jefe Técnico de Pabellones. Como dato estadístico ¿Puedes decirme el número de personas que formaban la plantilla de la Feria de Madrid en esos tiempos?

R- El núcleo lo integraba una plantilla de veinte personas, que luego y dada la feroz actividad que iba desarrollándose, exigió la paulatina incorporación de profesionales hasta llegar a principios de los 90 a unas 150 empleados. No obstante, ese número experimentó un importante salto cuantitativo al trasladar IFEMA su actividad a los nuevos recintos de Feria de Madrid, lo que llevó a una nueva reorganización, como consecuencia del su crecimiento, hasta alcanzar los 450 empleados con que hoy cuenta la institución.

P – Sumando el Pabellón de Cristal, la Pipa y el 12 ¿Cuántos m2 cubiertos tenían entonces?

R – El espacio expositivo de la Casa de Campo no superaría los 45.000 metros cuadrados brutos de exposición. No obstante, la necesidad de dar cobertura al crecimiento natural de las ferias, y a la celebración de certámenes del calibre de FITUR, ARCO o la Feria del REGALO (actual INTERGIFT), hacía imprescindible la construcción de carpas por cualquiera de los espacios exteriores hasta sumar un total de 10.000 metros cuadrados más.

P- Tú que has trabajado junto a él muchos años puedes definirnos el perfil de Adrián Piera, uno de los hacedores de la nueva IFEMA.

R –Como he comentado, fue el gran impulsor de lo que hoy es el principal organizador ferial de España y uno de los primeros de Europa. Quizá destacaría su perfil precursor, su intuición y su visión estratégica, lo que constituyó el principal motor de este gran proyecto que sería IFEMA y que ha ido increscendo con el paso de los años.

P – Dando un salto en el tiempo de entonces a nuestros días en los que IFEMA lidera el mercado ferial de nuestro país. Puedes sucintamente decirnos: ¿Dónde crees ha estado y está la clave del éxito de ésta casa?

R –Son distintos aspectos los que han contribuido decididamente al éxito de IFEMA. En primer lugar -y me enorgullece priorizarlo- la suerte de haber contado con un gran capital humano; grandes profesionales, con un fuerte espíritu de entrega y de trabajo, que han logrado llevar al éxito a nuestras ferias.
Otro aspecto que ha llevado a IFEMA al posicionamiento del que goza en la actualidad, ha sido el objetivo claro de acometer en el menor tiempo posible desde el momento de su fundación, la construcción de un parque ferial de la envergadura de la Feria de Madrid, en una de las zonas más prósperas y mejor comunicadas de la ciudad. A ello se suma también las cualidades del diseño del recinto que han permanecido inalterables desde sus inicios, hace 30 años, y que le otorgan un rasgo diferenciador con otros recintos europeos, convirtiéndoles en uno de los más valorados por técnicos, arquitectos y expertos en recintos feriales.
A todo ello, se suma como pieza clave del éxito el fondo comercial de IFEMA, con su amplio programa de certámenes, la mayoría de alta especialización y reconocimiento, que hoy ronda los 80, en los que participan alrededor de 44.000 empresas y son visitados por más de 3 millones de personas.

P – Manuel, como la gran mayoría de los antiguos gestores del negocio ferial (y no pocos de los actuales) eres autodidacta y te has formado haciendo camino al andar.
Desde hace años se oye hablar sobre la necesidad de formar profesionalmente a quienes vayan a tomar el relevo generacional en los distintos cargos del negocio. Poco y nada se ha hecho al respecto. ¿Tienes alguna opinión o sugerencia sobre el particular?
R –Efectivamente siempre he lamentado la falta de entidades solventes que hayan desarrollado algún tipo de estudio superior o master de posgrado especializados en formación de técnicos en gestión y organización de ferias y de recintos feriales.
En mi caso, la especialización en técnico y gestor del sector ferial, ha sido de forma autodidacta, ya que no he contado con ninguna fuente donde adquirir conocimiento, salvo la propia experiencia y dedicación

P – ¿Una anécdota risueña?

R – En tantos años se han producido muchas, pero me viene a la cabeza una que sucedió en el Palacio de la Castellana:
Durante el montaje de una edición de la Feria EXPOPLÁSTICA, unos técnicos se esforzaban por poner a punto una gran máquina de inyección pero no lo conseguían; llegaron técnicos de su casa madre de Europa pero tampoco lo conseguían y la feria se inauguraba al día siguiente. Al ver el problema yo les sugerí que si querían que les enviaba algunos electricistas de la Feria, aunque pensaba que lo que no resolvían los ingenieros, cómo lo iba a resolver nuestro servicio eléctrico.
El resultado fue que accedieron a mi ofrecimiento y el jefe de los electricistas, tras revisar algunas partes de la máquina, hizo que en unos diez minutos aquello se pusiese en marcha. A este electricista le quisieron fichar para llevárselo a su empresa.

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