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Los insondables caminos de los concursos: Un resumen de situaciones que se asumen como las “reglas de un juego lleno de opacidad”
Publicado el 22. oct, 2009 en Conflicto
Obsoletos
Los llamados a concursos públicos del Estado y autonómicos resultan obsoletos en su forma y plazos de apertura. Algunos se convocan en fechas curiosas (agosto por ejemplo) y con plazos de presentación más llamativos aún.
Y que decir de “Esos concursos de proyectos complejos” que se deben presentar a una semana vista del llamado, sin tiempo material en su elaboración, salvo claro está que “alguien informe previamente” desde donde se genera el concurso al “seguro ganador” con suficiente antelación.
Los participantes deben cumplir una serie de baremos que luego servirán como puntuación en la adjudicación. Casualmente el criterio con que se aplican dichos baremos difieren entre el Estado y el de las autonomías (también difiere el IVA según donde y quién haga el trabajo).
Luego esa circunstancia resulta aleatoria y desconcertante a la vez en los concursantes, dando lugar a todo tipo de especulaciones ante ejemplos tan contradictorios como el caso de un grupo de empresas con capacidad industrial y con más de 100 empleados en plantilla ven como se le adjudican un trabajo de importante monto a un estudio de diseño con 4 empleados y sin la menor infraestructura industrial, que necesariamente debe subcontratar TODO el trabajo ¡recurriendo a alguna de las mismas empresas perdedoras del concurso!
Ejemplos sobre lo dicho abundan y seguirán apareciendo.
Los montos del trabajo
Aquí hay otro pequeño detalle: EL MONTO DEL TRABAJO A EJECUTAR y las condiciones de adjudicación con todas sus variantes: subasta; precio cerrado sobre proyecto del comitente; diseño sobre un monto establecido como base; el tipo y calidad de materiales; y un largo etcétera. Las fórmulas son válidas pero, dejan importantes resquicios por dónde se “cuelan muchos imprevistos”. Ejemplos abundan sobre el costo del continente (licitado) y el contenido que va por “otros caminos”.
Plazos
Los cortos plazos entre el llamado a concurso de algunos trabajos de montos elevados, el de presentación y apertura de plicas “cantan clamorosamente”.
Pasemos ahora a los plazos de adjudicación. Quienes habitualmente participan en concursos del Estado y autonómicos tienen una larga experiencia sobre las DEMORAS (hasta el límite de lo insostenible) en las adjudicaciones. Más aún si se trata de trabajos de envergadura que requieren gran cantidad de mano de obra diversificada de todos los gremios que participan en la construcción de un stand de 150 m2 o en un pabellón de 5.000m2.
Sobre los ítems que componen la obra
Un llamado a concurso debe ser claro en cuanto a los distintos ítems, en particular, sobre contenidos y calidad de materiales.
Se puede solicitar un trabajo con una base de 300.000€ para el continente y luego en todos los servicios adicionales de contenido gastar 5 veces, o más, del monto base inicial en diferentes contratos. Suele ocurrir.
El cumplimiento del pliego de condiciones en cuanto a calidad de materiales propuestos y los puestos en obra, a la hora del control, sufre según el caso, exigencias máximas o laxitud mínima.
Y que decir de las facturaciones adicionales.
Tiempos reales de montaje
El tiempo de montaje es un factor decisivo en el apartado mano de obra y logística, que por las circunstancias especiales del mundo ferial nacional muy pocos lo relacionan con los costos. No es lo mismo tener 10 días de montaje que 5 o 6, teniendo en cuenta que dependiendo de que feria se trate el cliente debe llegar con el género por lo menos un día antes del inaugural, luego los 10 se transforman en 9 los 6 en 5 y los 5 en 4 días. Divididos en jornadas laborales de 12 o14 horas (en las que intervienen distintos gremios) según se lleve el cronograma.
Con anterioridad se elaboró en talleres la parte más compleja que llega al ensamblaje en feria según las circunstancias y el proyecto.
Al hablar de logística, cronometro en mano, ¿alguien alguna vez? contabilizó las horas de espera (individuales o conjuntas) de camiones y furgonetas antes de poder descargar en algunos recintos sean de ferias o congresos y que decir de hoteles.
El COBRO del trabajo
Se habla del endeudamiento de los ayuntamientos, de la propia Administración, Etc. He aquí otro verdadero GALIMATÍAS. Los trabajos realizados al Estado, autonomías, ayuntamientos, Etc. se cobran, lo que no se sabe es CUÁNDO. Con una línea normal de descuento cualquier empresa podía recurrir al descuento o venta de las facturas oficiales. Esas comisiones forman parte también del metro cuadrado decorado, lucen solamente en el negocio bancario pero están, por supuesto incluidas, dentro del monto total de la obra.
Otro tanto podemos decir del IVA no COBRADO que se debe liquidar a hacienda.
La industria de servicios feriales, como imaginamos otras, soportan por los impagados, verdaderas situaciones kafkianas.
El PERSONAL
EL PERSONAL, así con mayúsculas lo repetimos, porque es el PRIMERO Y MÁS IMPORTANTE de los tantos problemas que desde hace años soporta la industria de servicios feriales.
Es tan grande el número de gremios (supera holgadamente los 50) que desarrollan su actividad en el montaje de ferias, congresos y eventos especiales, Etc. tan complejos los horarios de todos y cada uno de los gremios, que deben obligatoriamente trabajar cronométricamente contra reloj. Al empresario se le presentan verdaderos quebraderos de cabeza solamente tratando de cumplir legalmente con los horarios de la jornada laboral y que decir de los días de descanso.
Las ferias, como si se tratara de un supermercado, tratan de rentabilizar la rotación del alquiler del suelo. ¿Cómo lo logran? Reduciendo al máximo los días de montaje-desarme.
Consecuencias: en la feria no se respetan fines de semana, puentes, feriados nacionales, autonómicos ni regionales. Tampoco se respetan las jornadas horarias.
Algunas empresas, al no poder pagar horas extras, las compensan por días de franco, otras recurren a mano de obra no cualificada con los riesgos que ello conlleva.
Con cierta guasa un industrial del sector comentó: “Solo los que trabajan en restauración están mas puteados que nosotros”
Compaginar el trabajo nacional con el internacional
Otro detalle que suele pasar desapercibido es que una parte de la Industria de Servicios Feriales trabaja internacionalmente. No todo el sector está capacitado en ofrecer ese servicio. O sea, que al trabajo nacional de una gran empresa, se añade el internacional (normalmente dentro de la UE, con el ICEX puede ser en cualquier ciudad del mundo) lo que obliga a una coordinación de tiempos, mano de obra en taller, desplazamientos del personal, transporte del material, montaje y desmontaje que pasa absolutamente desapercibido.
Muchos de los concursos contemplan montajes sucesivos en ferias de: Londres, Milán, París, Frankfurt, Berlín, Hannover, Etc.
Necesariamente las empresas se presentan a un noventa por ciento de los concursos, evidentemente no los ganan todos, aparte de la inversión y el tiempo que ello significa, es la única fórmula que ofrece un mercado tan cambiante, que les permite cubrir costes.
El discurso utilizado por algunos directivos feriales: “…si el tiempo de montaje es corto, pues no cojan tanto trabajo” Algo así es imposible de hacer, entre otras cosas por las demoras de adjudicación en los concursos y menos aún con las condiciones económicas actuales.







